Hoy desperté y seguía soñando,
soñando con aquellas mañanas
en las que acurrucada
despertaba a tu lado.
Tu abrazo cálido
le daba sostén a mi alma
y tus suaves caricias
casi me hacían sentir amada.
Mis labios sellados
no emitían palabra,
mas mis ojos a gritos
te decían que te amaba.
Presa de mi silencio,
ciega en mi mentira,
construí mi propia jaula
y tú, gorrión que no tolera jaula
volaste hacia tierras lejanas.